Sus límites son los nuestros
por Carlos A. Sortino (*)
El presupuesto de gastos es la asignación de recursos humanos y económicos para el abordaje de las problemáticas sociales identificadas. Esta identificación de problemáticas y aquella asignación de recursos, en el presupuesto tradicional, es realizada por un pequeño grupo de técnicos y políticos, quienes, a su vez, deciden las políticas oportunas para su abordaje.
La lógica del presupuesto participativo es otra: son los mismos habitantes del municipio quienes identifican sus problemáticas, promueven las políticas oportunas para su abordaje y deciden la asignación de recursos necesaria.
El Presupuesto Participativo es un espacio deliberante, organizado en asambleas barriales en todo el territorio del municipio, creado con el objetivo de que los vecinos discutan y decidan lo que el gobierno municipal debe realizar necesariamente en cada barrio. Estas decisiones vecinales son vinculantes para el gobierno municipal, que deberá concretarlas al año siguiente, bajo el control de las mismas asambleas.
Estamos reemplazando una lógica burocrática por una lógica democrática, apoyándonos en la fortaleza que siempre tuvimos y que ningún gobierno quiso considerar hasta ahora: los habitantes del municipio estamos en inmejorables condiciones -por cercanía, por implicación, por inmediatez- para discutir nuestra propia cotidianeidad y lograr una síntesis de nuestras necesidades y expectativas y las vías de acción para satisfacerlas.
Los únicos límites del Presupuesto Participativo son jurídicos y económicos: no se puede atravesar la competencia propia del municipio ni su capacidad económica. Sin embargo, estos límites jurídicos y económicos pueden ampliarse a través del mismo ciclo de asambleas.
Un funcionamiento transparente y eficaz del Presupuesto Participativo podrá ampliar aquellos límites económicos al propiciar una mayor confianza de los contribuyentes, en lo que hace al destino de los fondos por ellos provistos al Estado en concepto de tasas e impuestos, lo que podrá redundar en una mayor recaudación fiscal.
Un funcionamiento transparente y eficaz del Presupuesto Participativo podrá ampliar aquellos límites jurídicos al proponer debates de fondo sobre la competencia municipal y su capacidad de autorrealización, promoviendo reformas en el sistema legal a través del Concejo Deliberante,
En el Presupuesto Participativo ponemos en juego la progresiva superación del individualismo, la fragmentación grupuscular y la desafección colectiva por la cosa pública, hoy dominantes en la sociedad, lo que, a su vez, orientará una trayectoria de reducción considerable de los márgenes de discrecionalidad política y económica de las autoridades formalmente constituidas y de quienes pretenden serlo.
Pero hay una condición -la única- para que este camino comience a transitarse con transparencia y eficacia: la intervención popular. Porque nuestra calidad de vida individual y colectiva no puede ser más grande que nosotros mismos, no puede ser mejor que la manera en que la concebimos, la parimos y la criamos.
Si el pueblo no toma decisiones, otros las tomarán por él.
(*) Presidente del Consejo de Presupuesto Participativo
de
Secretario General del Partido Socialista de

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